Nos preparan durante 40 años para trabajar.
No nos preparan para dejar de ser quien éramos.
La jubilación se presenta como un trámite administrativo.
Una fecha.
Una firma.
Un cálculo.
Pero en realidad es una transición de identidad.
Y como toda transición profunda, atraviesa fases.
El problema no es jubilarse.
El problema es no entender qué está pasando por dentro cuando ocurre.
Después de trabajar con personas en etapa de prejubilación y jubilación, y de observar mi propia transición, he identificado cuatro fases psicológicas que casi nadie explica.
Reconocerlas cambia completamente la experiencia.
Fase 1. Negación anticipada.
«Aún falta. No será para tanto.»
Esta fase comienza antes de la jubilación oficial.
Se percibe como algo lejano, incluso abstracto.
Se minimiza su impacto.
La identidad profesional sigue intacta y, mientras el rol continúa activo, parece innecesario prepararse emocionalmente.
Aquí aparece una trampa silenciosa:
confundir planificación financiera con preparación vital.
Puedes tener números claros…
y no tener claridad interior.
Fase 2. Vacío de identidad.
«¿Y ahora quién soy sin mi rol?»
Cuando el trabajo desaparece, no solo se pierde una actividad.
Se pierde estructura, reconocimiento, pertenencia y narrativa personal.
Durante décadas hemos respondido a la pregunta “¿Quién eres?” con nuestra profesión.
Al retirarla, queda un espacio que no siempre sabemos llenar.
En esta fase pueden aparecer:
- Sensación de desorientación
- Irritabilidad o apatía
- Búsqueda compulsiva de ocupación
- Nostalgia constante del pasado laboral
No es debilidad.
Es un proceso natural de desidentificación.
En psicología humanista, autores como Antonio Blay hablaban de la importancia de no confundir el ser con el rol.
Pero comprenderlo intelectualmente no evita sentir el vacío cuando el rol desaparece.
He creado un Cuaderno con unos ejercicios inspirados en la técnica de Autosugestión de Antonio Blay para ayudar a desidentificarse del rol.👉 Puedes saber más Aquí.
Fase 3. Desorientación activa.
«Tengo que hacer algo… lo que sea.»
Aquí la persona intenta llenar el espacio rápidamente.
Cursos.
Proyectos improvisados.
Actividades acumuladas.
Voluntariados sin reflexión.
No todo lo que se hace en esta etapa es equivocado.
El problema es la urgencia.
Se busca volver a sentir utilidad sin haber redefinido identidad.
Es frecuente comenzar iniciativas que se abandonan en pocos meses.
No por falta de capacidad, sino por falta de dirección.
Esta es la fase en la que muchas personas se quedan atrapadas durante años.
Fase 4. Rediseño consciente.
«Ahora elijo quién quiero ser.»
Esta fase no llega sola.
Se construye.
Aquí la jubilación deja de ser retirada y se convierte en rediseño.
La pregunta cambia:
De “¿Cómo lleno mi tiempo?” a “¿Qué quiero construir en esta etapa?”
Es en este punto donde pueden integrarse:
- Nuevas fuentes de ingresos con sentido
- Proyectos digitales o formativos
- Actividades alineadas con valores
- Desarrollo personal profundo
- Hábitos de longevidad consciente
No se trata de volver a trabajar igual. Se trata de elegir con libertad.
El error más común.
Quedarse atrapado entre la fase 2 y la 3.
Sentir vacío.
Intentar llenarlo con actividad.
No encontrar satisfacción.
Culparse.
La jubilación no es un problema de tiempo libre.
Es un proceso de reorganización de identidad, ingresos y propósito.
Y sin mapa, la travesía se vuelve confusa.
La jubilación como transición estructurada.
Cuando entendemos que existen fases:
- Dejamos de dramatizar lo que es natural.
- Dejamos de compararnos.
- Dejamos de pensar que “algo va mal”.
Empezamos a diseñar.
Porque vivir más años no significa vivir mejor.
España es uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo. Pero la longevidad sin dirección puede convertirse en deriva.
La segunda mitad de la vida necesita estructura tanto como la primera.
Un nuevo enfoque para esta etapa.
En las últimas semanas he hablado sobre:
- Adicción al trabajo
- Mentalidad entrenada
- Síndrome de jubilación
- Desidentificación del rol
- Monetización antes de jubilarse
- Inteligencia Artificial como herramienta para +55
Todo forma parte del mismo mapa.
No son temas aislados.
Son piezas de una arquitectura mayor.
Estoy estructurando ese mapa en algo más concreto.
Un método que ayude a atravesar esta transición con claridad, sin dramatismo y sin improvisación constante.
Porque nadie debería atravesar esta etapa a oscuras.
La jubilación no es un final.
Es una travesía.
Y toda travesía necesita faro.
Sí, toda travesía necesita faro. Y ese faro está en Tí.🔦
Si quieres saber más cómo acompaño en este diseño te invito a conocer cómo.
